La rentabilidad del tráfico de esclavos en Cuba durante la primera mitad del siglo XIX

La participació de comerciants catalans i espanyols en el tràfic d’esclaus és un tema poc conegut i relativament polèmic al nostre país. A partir d’un estudi recent, José Miguel Sanjuan-Marroquín i Martín Rodrigo-Alharilla calculen la rendibilitat econòmica del tràfic d’esclaus a la Cuba del s. XIX així com el seu impacte en l’economia insular.

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La participación de comerciantes catalanes y españoles en el tráfico de esclavos es un tema que ha suscitado muchas reacciones contrapuestas y que ha llegado a incendiar las redes sociales. Prueben a buscar en “X” los comentarios que cuelgan de los recientes documentales o artículos que tratan la cuestión. En nuestro país, el tema no se estudia en secundaria y bachillerato, al contrario de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno que también participaron en la trata de seres humanos (aquí y aquí). Tampoco ha habido una reflexión institucional a ningún nivel sobre dicha participación, al contrario otra vez de lo que ha sucedido en muchos otros países (aquí y aquí).

Esta desmemoria nos ha llevado a que desconozcamos hasta qué punto fue importante el tráfico de seres humanos durante el siglo XIX para la economía y qué impacto tuvo. Empecemos pues por hacer algo de memoria. En febrero de 1789 la monarquía española liberalizó la importación de africanos esclavizados en sus dominios americanos. Aquella medida tuvo un especial impacto en Cuba, isla que pronto se benefició, además, del colapso de la economía agroexportadora del Saint-Domingue francés, tras la revolución impulsada por sus esclavos iniciada en 1791. En pocos lustros Cuba se convirtió en el principal productor y exportador de azúcar del mundo. Dicha realidad fue posible gracias a la llegada masiva a la isla de cientos de miles de cautivos africanos. Los números son impresionantes. Entre 1791 y 1867 arribaron a una isla con una extensión de apenas 110.000 kilómetros cuadrados 855.915 africanos (Eltis & Felipe-González, 2020). Esa cifra duplica ampliamente los 388.700 africanos que se calcula que llegaron al territorio de los Estados Unidos de América en toda su historia (Borucki, Eltis & Wheat, 2015). Durante treinta años (hasta 1820), aquel tráfico de esclavos fue legal pero a partir de 1821 (y hasta su desaparición, en 1867) se convirtió en una actividad clandestina e ilegal. Aun así, a pesar de su ilegalización, siguió siendo un floreciente ramo de negocio: a Cuba llegaron en tiempos de la trata ilegal un total de 550.851 esclavos. El negocio no solo fue floreciente sino sobre todo, rentable. Hasta el artículo que hemos publicado recientemente en Economic History Review (aquí) resultaba desconocida la rentabilidad del tráfico de esclavos en la Cuba del siglo XIX así como su impacto agregado en la economía insular. Nosotros hemos reconstruido, en primer lugar, la contabilidad de 17 expediciones. Algunas de ellas se desarrollaron en la última etapa de la fase legal (1815-1820) mientras que otras lo hicieron en plena ilegalidad (1829-1830). Cabe tener presente que la ilegalización de la trata significó la destrucción sistemática de la mayor parte de la documentación de dichas expediciones y la práctica ausencia de registros o informaciones oficiales sobre las mismas, lo cual ha complicado la realización de un estudio como el que nos hemos planteado.

Tabla 1 Reconstrucción beneficios expediciones esclavistas

AñoBarcoEsclavosBeneficio esclvOtros beneficiosCostes directosInversiónRetorno inversión
1815Amistad572145.71110.00022.92143.017209%
1817Amistad486159.59611.62330.41162.657125%
1817Gran turco428154.76313.72836.21675.21176%
1817Diamante316107.2148.00026.23661.35845%
1818Diamante403162.5508.01926.78846.438210%
1818Nueva Amistad616209.48820.00035.05392.070111%
1819Nueva Amistad 124.7376.50085.50991.998-50%
1819Campeador459218.0074.00055.10378.878112%
1820Atalanta613256.14614.10261.66497.793113%
1820Atalanta570111.68312.29863.08678.134-22%
1821Juno290180.0785.31456.42879.66562%
1821Merced307128.48449527.17343.719133%
1829Fortuna20674.366 11.00040.91155%
1829Nueva Amalia421151.98131.00067.09380%
1829Catalana300108.300 21.00053.40063%
1830Águila444162.06026.00095.65542%
1830Catalana369134.685 30.50062.12068%

Hemos podido constatar, en primer lugar, que para el siglo XIX apenas funciona el clásico esquema del “comercio triangular” pues la mayor parte de las expediciones fueron directas, a modo de viajes redondos, entre América y África. En esa línea, hemos podido demostrar que la trata de esclavos del siglo XIX fue bastante diferente a la del siglo XVIII dado que estaba desvinculada de los circuitos legales del comercio de otro tipo de mercancías. Y diferente, también, porque alcanzó una tasa de ganancia distinta, notablemente superior. Nuestro estudio proporciona, de hecho, una comprensión exhaustiva de los beneficios, márgenes y riesgos de aquel “odioso comercio” para la Cuba del XIX (Murray, 1980).

Sabemos ahora que los beneficios netos del tráfico de esclavos en aquella colonia española promediaron, o incluso superaron, el 100% del capital invertido y que la inversión inicial se recuperaba en menos de un año. Sabemos también que cada expedición funcionaba como una empresa diferente: Un socio principal (el armador) buscaba otros socios capitalistas, los cuales aceptaban contribuir con sus capitales a la financiación de la expedición. Se trataba, en todos los casos, de un número limitado de inversores (entre 4 y 8, en la mayoría de los casos). La inversión media de las expediciones analizadas fue de 68.000 pesos fuertes (con un rango que oscilaba entre un mínimo de 40.000 y un máximo de 100.000 pesos fuertes) y una parte de los costes de las expediciones (los salarios a los tripulantes y oficiales así como la remuneración, en forma de porcentaje, a los capitanes y demás oficiales, del importe bruto de las ventas) solamente se cubrían al finalizar la expedición. Y nunca se cubrían a cargo del capital invertido sino de las ganancias brutas obtenidas por las ventas de los cautivos.

Tabla 2. Capturas de barcos esclavistas con destino a Cuba

Por otro lado, y aunque los datos que hemos manejado para las décadas de 1840, 1850 y 1860 han sido menos sistemáticos que los reconstruidos para el período 1815-1830, hemos llegado a la conclusión de que los márgenes de ganancia de los traficantes de esclavos se mantuvieron muy altos, en todo momento, y mostraron además tendencia a crecer. Una realidad que se explica porque, tal y como hemos puesto de relieve en nuestro artículo (ver gráfico anterior), el riesgo de captura por parte de las autoridades británicas fue elevado solamente durante los primeros años del comercio ilegal pero después disminuyó notablemente. Y hemos constatado, asimismo, que aquellos márgenes tan extraordinarios tuvieron su base en la diferencia de precios: mientras que en las costas africanas se podía adquirir un cautivo por unos 15 o 20 pesos, el precio de venta de aquel mismo cautivo en Cuba llegó a alcanzar, en los años 1850 y 1860, hasta 1.200 pesos fuertes.

La dimensión genocida de aquella actividad económica se aprecia claramente al comparar el número de personas esclavizadas que entraron en la isla con los censos de población realizados en aquel tiempo. El censo de población de Cuba de 1792 registraba 84.520 personas esclavizadas mientras que en 1817 aquel número había aumentado a 199.139, y a 436.495, en 1841. Así, entre 1817 y 1841 el número total de personas esclavizadas en Cuba aumentó en 237.356 personas mientras que el número de cautivos africanos que llegaron a la isla en aquel mismo periodo fue de 406.411. Esas cifras muestran una diferencia de 169.055 esclavos, lo cual equivale al 41 % del total de africanos esclavizados que se desembarcaron en Cuba desde 1817. Sabemos que durante el período en que el comercio fue ilegal a veces las cifras de los censos estuvieron distorsionadas, y que los sencillos cálculos que realizamos no han tenido en cuenta ni la tasa de natalidad ni el número de personas esclavizadas que compraron en aquellos años su libertad. Entendemos, sin embargo, que la significativa desviación entre el número de cautivos africanos llevados a Cuba y los datos del número de esclavos recogidos en los censos de población está muy relacionada con la altísima mortalidad registrada en las plantaciones de caña de azúcar cubanas. Este hecho, corroborado por las estimaciones del promedio de vida en los ingenios, está detrás de la continua demanda de personas esclavizadas en Cuba, y está también, por lo tanto, en el núcleo del negocio de la trata de esclavos y de sus notables beneficios.

Para terminar, en nuestro análisis hemos llegado asimismo a la conclusión de que, en términos de valor económico, el odioso comercio de esclavos fue probablemente, para Cuba, el ramo de comercio más importante en la primera mitad del siglo XIX, llegando a ser más rentable que todas las exportaciones de la isla a los Estados Unidos, y casi igual al presupuesto de aquella rica colonia española.

Invitamos, en todo caso, a los lectores a leer nuestro artículo donde se desgranan, con mayor detalle, todos estos argumentos que acabamos aquí de resumir.

La imatge de la capçalera té una llicència Creative Commons.

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José Miguel Sanjuan-Marroquín i Martín Rodrigo-Alharilla

José Miguel Sanjuan-Marroquín és doctor en Història Econòmica per la UB i Carlos III. Professor associat al Departament d'Història Econòmica, Institucions, Política i Economia Mundial i Professor col·laborador al màster d'Història Contemporània de la UOC. Martín Rodrigo-Alharilla és doctor en Economia per la UAB i Professor titular d'Història Contemporània a la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

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Mata valls
Mata valls
1 mes Fa

Molt interessant!