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L’entrada d’avui proposa un marc analític per estudiar els efectes del permisos per naixement d’un fill sobre l’especialització dins les llars. Segons les prediccions del model, les baixes de maternitat massa generoses reforcen el model tradicional d’especialització dins la llar. En canvi, els permisos de paternitat poden fomentar arranjament més igualitaris dins d’algunes llars.

El permiso de paternidad en España es de 16 semanas desde 2021, de igual duración que el de maternidad. Se trata de una política que tiene como objetivo promover la igualdad de género en el mercado de trabajo y en el hogar.

En un trabajo con Lídia Farré que publicamos en 2019, encontramos que la introducción de la baja de paternidad en 2007 —de tan solo 13 días inicialmente— tuvo algunos efectos duraderos para las familias. Los padres que tuvieron derecho a la baja dedicaban más tiempo al cuidado de los hijos y al hogar incluso varios años después del nacimiento y la baja. Sin embargo, también encontrábamos un efecto inesperado: las familias que pudieron acogerse al permiso tras el nacimiento de un hijo tardaban más en tener el siguiente hijo y tuvieron menos hijos en total, comparado con parejas que no tuvieron derecho a los 13 días de baja del padre.

En un trabajo reciente con Hosny Zoabi intentamos entender mejor a qué pueden deberse estos efectos. Con este objetivo, proponemos un modelo de negociación y especialización dentro del hogar. Las parejas deben decidir cómo organizarse cuando tienen hijos, en términos de los permisos, cuántas horas trabajar cada uno y quién va a cuidar del niño. Algunas parejas deciden “especializarse”, es decir, acuerdan que uno de los dos se centrará en los cuidados y el otro en el trabajo, con el acuerdo informal de que la persona que trabaja fuera del hogar compartirá sus ingresos con el cónyuge. Cuando uno de los miembros de la pareja, por ejemplo el hombre, gana mucho más que el otro, la especialización tiene varias ventajas: maximiza los ingresos totales del hogar y reduce el coste de tener hijos (el modelo asume que si una persona se especializa en la crianza se vuelve más “productiva” en esa actividad). El coste de la especialización es que la persona que se especializa en el hogar tiene que “fiarse” del cónyuge que trabaja fuera, en el sentido de que depende de sus ingresos. El modelo permite que haya personas más y menos “honestas”, de modo que la persona que se dedica a los cuidados asume un riesgo —y por tanto requiere una compensación “extra”.

Dependiendo de la diferencia en los salarios potenciales de los cónyuges, el modelo predice que algunas parejas llegarán a un acuerdo y se “especializarán” y otras no. En concreto, cuando un miembro de la pareja gana mucho más que el otro, tiene más sentido para la familia que la persona que más gana trabaje más y la otra se encargue del cuidado. En parejas con salarios más igualados, la especialización tiene menos ventajas y pueden preferir repartirse tanto el trabajo fuera como dentro del hogar.

En España, como en otros países, las brechas de género son tales que en muchas parejas el hombre gana más que la mujer. También observamos que en parejas con hijos, la encargada principal de los cuidados suele ser la madre. Por lo tanto, nos centramos en parejas en las que hombre y mujer ganan aproximadamente lo mismo, o el hombre gana más que la mujer.

El modelo nos ayuda a pensar sobre los posibles efectos de un aumento en la baja de paternidad. En concreto, predice que el impacto puede ser muy diferente dependiendo de la diferencia en salarios potenciales entre el hombre y la mujer dentro de la pareja.

Las parejas “igualitarias”, en las que ambos tienen salarios parecidos, no se ven muy afectadas por cambios en los permisos por paternidad. En estas familias, los padres ya tomaban días de permiso incluso en ausencia de la baja de paternidad, y los cónyuges trabajaban y se repartían los cuidados. Permisos más generosos apenas afectan a estas familias, según el modelo.

En el otro extremo, están las familias que podemos llamar “muy tradicionales”. La gran diferencia salarial entre los cónyuges hace que estas familias se “especialicen”, independientemente de los permisos de paternidad. Una extensión de las bajas no les afecta: la madre sigue siendo la cuidadora principal y el padre sigue centrándose en su papel de proveedor.

El modelo nos indica, sin embargo, que existe un grupo intermedio de familias en las que una extensión de los permisos de paternidad hace que “renegocien” su acuerdo de especialización. Se trata de familias con una brecha salarial no muy grande entre los cónyuges. Estas parejas podrían acordar “especializarse”, pero unas bajas de paternidad más generosas pueden hacer que la especialización ya no merezca la pena, y estas familias pasarían a convertirse en “igualitarias”. Para estas familias, el modelo genera varias predicciones. En primer lugar, una extensión en el permiso de paternidad se traduciría efectivamente en más días de permiso para el padre tras el nacimiento. Pero, además, en estas familias esperamos que los padres dediquen más tiempo a la crianza, más allá de la baja, y las madres más tiempo al mercado de trabajo (ver Figura 1). Quizá de manera menos obvia, esta menor especialización también daría lugar a un menor número de hijos, y a un mayor número de divorcios (ver Figura 2).

Figura 1. Efecto de la introducción de la baja de paternidad en 2007 sobre el tiempo que el padre dedica al cuidado de los hijos en 2010 (minutos al día).

Figura 2. Efecto de la introducción de la baja de paternidad en 2007 sobre la probabilidad de tener otro hijo en 2008-10.

En la segunda parte del trabajo, analizamos si estas predicciones se cumplen en los datos. Para ello, volvemos a analizar la introducción de los 13 días de paternidad en España en 2007, usando la fecha de implementación en un diseño de regresión en discontinuidad. La clave está en identificar a las familias “igualitarias”, “muy tradicionales” e intermedias. Para ello, estimamos la diferencia en los salarios potenciales de los cónyuges en base a la diferencia en sus edades y niveles de formación. Las parejas “igualitarias” tienen edades y niveles educativos similares, mientras que en las “muy tradicionales”, el hombre es mucho mayor que la mujer y/o tiene un nivel de formación superior y, por tanto, unos ingresos potenciales más altos.

El análisis empírico viene a confirmar las predicciones del modelo. Los efectos que encontrábamos en el trabajo con Lídia Farré proceden de ese grupo “intermedio” de parejas, en las que los permisos de paternidad generan una situación más igualitaria, aunque a costa de menos hijos y más divorcios.

Estos resultados nos ayudan a entender los efectos de las políticas de familia, que a veces no son obvios, y que pueden variar entre unas familias y otras. Nuestro modelo sugiere que extender las bajas de maternidad refuerza el modelo de familia tradicional, impulsando a más familias hacia la especialización, mientras que los permisos de paternidad promueven acuerdos más igualitarios dentro de (algunos) hogares. 

About Post Author

Libertad González

Libertad González es profesora agregada de economía en la Universidad Pompeu Fabra. Doctora en economía por la Universidad de Northwestern, ha sido profesora visitante en la Universidad de Boston, la Universidad de Columbia en Nueva York, y la Universidad de British Columbia en Vancouver. Es también profesora afiliada en la Barcelona School of Economics, el Policy Impact Lab de ESADE, y el Instituto para el Análisis del Trabajo en Bonn (Alemania). Actualmente disfruta de una distinción ICREA Acadèmia de la Generalitat de Catalunya, y de un proyecto ERC Consolidator financiado por la Comisión Europea. Sus áreas de investigación abarcan la economía laboral, la evaluación de políticas públicas, y la economía de la salud. Ha publicado en numerosas revistas internacionales de economía, incluyendo el American Economic Journal- Economic Policy, el Journal of the European Economic Association, el Journal of Human Resources, o el Journal of Public Economics. Ha sido editora y colaboradora del blog de economía Nada es Gratis.

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Xavier
Xavier
4 mesos Fa

Molt interessant. Un comentari: les enquestes ens diuen que les dones catalanes ja tenen menys fills dels que diuen que realment voldrien tenir (i segurament més tard de quan els voldrien tenir). És una mica preocupant que un resultat dels permisos de paternitat sigui reduir encara més el nombre de fills que tenen les parelles i la reducció de benestar que això implica, perquè el nombre de fills s’allunya encara més de les preferències que declaren les dones (sense parlar del problema demogràfic que implica la baixa natalitat que ja tenim). Potser caldria complementar aquesta mesura amb altres mesures que facilitin la m(p)aternitat. En tot cas, moltes gràcies per una entrada tan interessant.

Jordi Claudi Serra Pages
Jordi Claudi Serra Pages
4 mesos Fa

Muy interesante Libertad! Sería interesante saber si la menor especialización conlleva de manera evidente a más divorcios, el porqué y qué medidas lo paliarían, aunque quizá te propongo una quimera! En todo caso, ayudaría saber si los costes son mayores que los beneficios para reorientar las políticas sociales de las familias medias!